Cómo disminuir el riesgo de un parto prematuro
La fecha probable de parto es posible de establecer desde el inicio
mismo del embarazo. Para las futuras mamás, funciona como una meta y a
la vez como la puerta de ingreso a una de las experiencias más
importante –sino la más– de sus vidas.
Pero, ¿qué pasa cuando ese
día marcado en el calendario se anticipa? El parto prematuro y su
consecuencia más directa, el recién nacido antes de término, es una
experiencia que enfrentan entre el 8 y 10% de las mujeres que se
convierten en mamás cada año en nuestro país, donde ocurren alrededor de
700 mil nacimientos anuales.
"Prematuro significa que el bebé ha
nacido con menos de 37 semanas de gestación" – explica a Experiencia
Mamá la doctora Carmen Vecchiarelli, médica pediatra especialista en
Neonatología, Jefa de la Unidad de Terapia Intensiva Neonatal del
Sanatorio Otamendi. El tiempo de gestación y el peso que el bebé va
adquiriendo dentro del útero están en una estrecha relación. Puede
ocurrir que nazca antes de tiempo pero con un peso adecuado a su edad
gestacional, es decir, llega antes pero se ha desarrollado y crecido
dentro de la panza según lo previsto. Pero también puede pasar que el
prematuro, además, sea de bajo peso según la edad gestacional: se
anticipó pero además no creció en el útero todo lo que debería haber
crecido para ese tiempo de embarazo. Esta última combinación -prematuro
de bajo peso- es la que plantea mayores desafíos en la atención.
"El
control del embarazo disminuye las posibilidades de riesgos, entre
éstos, de un parto antes de tiempo o de un retardo del crecimiento fetal
–explica la especialista-. Normalmente, las embarazadas que tienen un
seguimiento apropiado ven a su obstetra, tienen controles, entrevistas
prenatales, cursos preparto. Pero aun así es posible que se presenten
complicaciones quizás inesperadas que anticipen la fecha del parto."
Factores que incrementan el riesgo de parto prematuro:
• Embarazos múltiples (ver recuadro)
• Alteraciones nutricionales
• Hipertensión
• Diabetes o infecciones de la embarazada
• Problemas en la placenta (desprendimientos, placenta previa,)
• Problemas del feto que alteren su normal crecimiento (alteraciones metabólicas, genéticas, malformaciones).
Dejados de lado los factores socioeconómicos
–es decir, una menor atención de la salud o una nutrición deficitaria–,
hay otros aspectos que impactan también negativamente. "La edad de la madre
es uno –dice la doctora Vecchiarelli–. Hoy en día son cada vez más las
mujeres que cerca de los 40 años tienen su primer hijo. A veces vienen
de varios tratamientos de fertilidad, o antes han perdido embarazos o
han sufrido abortos a repetición. En ese tipo de casos el seguimiento
debe ser muy estrecho. Y cuando hubo abortos espontáneos, se recomienda
descartar la presencia del síndrome antifosfolipídico,
un trastorno de la coagulación que es bastante frecuente y que conspira
contra la prosecución normal del embarazo. "Se trata con anticoagulantes
y reposo", indica la especialista.
Mujeres con sobrepeso o con tendencia a la hipertensión también tienen que cuidarse especialmente: la diabetes gestacional y la eclampsia
(hipertensión durante el embarazo) son complicaciones que puede
aparecer a lo largo de la dulce espera y adelantar el parto. Otro
aspecto importante es descartar posibles infecciones maternas –que pueden pasarse al feto– y que podrían causar un retaso del crecimiento intra útero.
"El stress
es un factor de riesgo muy importante para el parto prematuro –enfatiza
la médica neonatóloga–. Hay mujeres que están en actividad y muy
intensa hasta los últimos días antes del parto. No lo aconsejamos.
Tampoco es bueno que muy avanzada conduzca su automóvil, si tenemos en
cuenta los problemas de tránsito actuales y los nervios que eso puede
significar para quien está al volante." Los viajes en avión son
recomendables hasta el 5º mes si todo marcha bien, pero tampoco deberían
ser muy largos.
Tampoco es aconsejable, dice la doctora Vecchiarelli, someterse a rutinas extenuantes
de gimnasia y debería descartarse esfuerzos físicos importantes: correr
alguna carrera (una costumbre frecuente en nuestros días), levantar
pesos, alterar rutinas, o tener una vida desordenada. La actividad
física es positiva siempre que se adecue a cada momento de la vida, y el
embarazo demanda un tipo de ejercicio más cuidadoso.
La medicación
que se toma es otro aspecto a tener en cuenta. "Existen drogas de
amplio consumo como el diclofenac o el ibupirac, los llamados
analgésicos no esteroides (aines) –continúa la médica– pueden cerrar el
ductus en el feto y causar complicaciones en su desarrollo cardíaco. Por
eso antes de tomar cualquier fármaco es necesario consultar con el
médico que sigue el embarazo." La misma indicación vale para los
ansiolíticos, muy consumidos en la actualidad, que si bien pueden ayudar
a combatir cuadros de ansiedad que pueden resultar malos para el
embarazo, tomados por cuenta propia y sin supervisión médica se
convierten en una auténtica arma de doble filo: nada de lo que consume
la mamá es indiferente o inocuo para el bebé.
¿Cuánto importan los hábitos del padre
en el riesgo de parto prematuro? Parece que bastante: las
investigaciones demuestran que los hombres que consumen drogas, que son
alcohólicos o fumadores tienen mayores posibilidades de sufrir cambios
en su propia salud que afecten el desarrollo del feto produciendo
alteraciones genómicas que alteren el normal crecimiento intra útero de
su hijo.
Lo más importante
No menos
importante es seguir una alimentación apropiada, rica en nutrientes –por
ejemplo en hierro, ya que es frecuente la anemia en embarazadas– y con
una variedad suficiente de alimentos que garanticen tanto buena
nutrición en la mamá como en el bebé. "La recomendación es evitar
alimentos crudos, especialmente el pescado crudo –dice la entrevistada–.
Se asocia a una infección, la listeria, que la madre puede pasar al
feto y que es grave en el recién nacido. Sí son buenos los pescados
cocidos, porque aportan ácidos grasos de cadena larga.
"El
embarazo es salud, no enfermedad –reflexiona la doctora Carmen
Vecchiarelli–. Pero especialmente en los últimos dos meses la mujer
tiene que cuidarse más. Registrar mejor sus estados, y ante cualquier
dificultad o llamado de atención -un dolor lumbar, alguna pérdida,
mareos, contracciones- consultar sin demoras."
Peso normal con embarazo a término (más de 37 semanas)
Más de 2,5 kg
Parto prematuro: entre la semana 24º y 37º de embarazo
Menor de 2,5 kg: bajo peso
Menor de 1,5 kg: muy bajo peso
Menos de 1 kg: extremo bajo peso
Los desafíos
Los
bebés prematuros están expuestos a una cantidad de complicaciones que
se vinculan con el menor desarrollo de sus distintos sistemas orgánicos
en el momento de nacer. Según el tiempo de gestación, pueden presentar
dificultades para regular su temperatura corporal, pausas respiratorias
(apneas), dificultad respiratoria por déficit de una sustancia
denominada surfactante (también llamada "Enfermedad de la Membrana
Hialina"), alteraciones metabólicas (hipoglucemia, hiperglucemia,
hipocalcemia, acidosis, aumento del sodio en los de extremo bajo peso),
policitemia (aumento de los glóbulos rojos), ictericia (aumento de la
bilirrubina), y una mayor vulnerabilidad a las infecciones porque son
más susceptibles desde el punto de vista inmunológico.
Los bebés de
36 o 37 semanas con peso adecuado en general no requieren internarse en
la unidad de cuidados intensivos. Se trasladan con sus madres para
internación conjunta después del nacimiento. Este grupo forma parte de
los llamados "pretérmino tardíos" –es decir, se adelantan a la fecha
prevista de parto pero no menos de un mes–, un número cada vez más
creciente de recién nacidos, que en algunos casos pueden presentar los
problemas de los más prematuros y de menor peso que ellos.
Como la prematurez
plantea una cantidad de desafíos desde el punto de vista biológico,
social y psicológico, es aconsejable que los padres busquen orientación y
contención. Existe un grupo de ayuda mutua para padre de bebés
prematuros donde es posible compartir la experiencia y encontrar apoyo: http://www.apaprem.org.ar 